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martes, 14 de febrero de 2017

14-02-2017

Quiero que me regales flores un día cualquiera
No cuando yo las espero
No cuando te mandaste una macana
Que cada día sea una fiesta
cada día y cada noche contigo
Quiero reír a carcajadas
de las tonterías por las que discutimos
hasta arrancarnos los ojos
borrar de un plumazo los celos
que desvelan nuestro sueño
No quiero acostumbrarme a tu presencia
no quiero extrañarte
no quiero que me abrume
La vida podría ser un remanso
No lo es               ni contigo           ni sin ti
Quiero relajarnos en la dicha
surfear a dúo las tormentas
codo a codo sortear las batallas
a la par      hombro a hombro
Quiero amaneceres turbios
y noches claras        cuerpo a cuerpo
quiero perfumes de sal y algas marinas
y compartir el timón sin esfuerzo
Quiero quererte a pesar
del dentífrico hecho bolsa
la tapa del inodoro
y las medias sucias archivadas bajo la cama…

Quiero            tal vez        pueda amarte

Quiero que me regales flores un día cualquiera
No cuando yo las espero

No cuando te mandaste una macana

LB

domingo, 21 de diciembre de 2014

viernes, 17 de octubre de 2014


MAMMINA
                                                                      “Bajo un árbol, en lo alto, quiero dormir ese día.”
                                                                       Y allí fue el hombre, ese día, por tu último hogar.
                                                                      ¡Qué no habría hecho él por tu alegría!   
                                                                      ¿Qué, bajo este cielo, él no te supo dar?

Te amaba, sí, te amaba, vos sabías,
 pero él no.

Ancestros lúdicos  
  
de lágrimas y barro

lejanía y soledad

majadas de tristeza

entrañas de llanto



Me regalaste

 la distancia

tu andar zaguero

tu sabiduría vieja

tu fortaleza irreverente

           los misterios añejos

               de espíritus mansos

                                     No tenías más

                              tal vez esa ternura  

                                                helada

                                        que heredaste

                                                                       y tu voz soprano
                                                  fundiéndose en los aires

                                 mudado por la pérdida, la última

 La soledad ausente en tu eterna soledad

Con tu bagaje de dolor          alejando

te recluiste en tu mundo insondable

de niña que nunca fue

En silencio austero lloré

           sigo llorando

hasta el hartazgo

llanto árido

corindones

enterrados

zafiros

opacos






En tu honor abuso de mi fuerza

una vez
otra vez
 toda vez

No pude comprender entonces

El tiempo       maestro

me mostró algunas

El mosto preñero

develó otras

Muchas habrá

que no entenderé




AQUÍ ESTOY


Agonizante la palabra

Colmados los ojos

La conciencia firme

El espíritu inquieto




La tristeza      mi herencia

      y esta nariz griega

y la incertidumbre

Liliana Bianco –04/2014

martes, 9 de septiembre de 2014

ME PIERDO

No me gusta salir los días de lluvia. Tal vez mis ancestros campesinos me traicionan. O el mate y la torta frita.                   Tal vez...
En esta vida que llevo ahora corro más rápido que el tiempo. Corro aunque llueva, arrase el viento o me incinere el sol,        y no me gusta.
Ganarle al tiempo es perderle a la vida.
Le gano al tiempo, que no existe. Yo soy vencedora de la nada,   
y me pierdo.




Liliana Bianco

sábado, 14 de junio de 2014

TURILLO BIANCO (Salvatore, Salvador)


Un padre es más que un espermatozoide triunfante en una carrera sin cuartel por la supervivencia. Un espermatozoide define el sexo, puede proveer una nariz, podría colaborar en unos ojos, podría dotarnos de algunos rasgos de temperamento...

Un padre es más que eso. Es una senda, muestra una forma de  caminar, determina un sentido.

Muchas veces le toca ser el malo y se resigna a su papel. Otras derrocha una profunda ternura disfrazada de rigidez. Algunas se enoja de verdad; impotente, estresado de preocupación, no halla en su precario manual la actitud correcta; sabe que se equivoca pero no halla el modo, la forma adecuada.

Es el ídolo en nuestra infancia; la piedra de la discordia en nuestra adolescencia, el que no sabe nada y quiere tener razón; el consejo desoído en nuestra juventud y, el que tenía la razón en nuestra adultez, aunque nunca nos hayamos dado la oportunidad de decírselo, o la perdimos.

Suele estar poco pero su presencia se respira; juega con nosotros y nos gana una mano a las cartas porque su niño interno no quiere darse el lujo de perder todas las veces, y nos mira con profunda admiración cuando le ganamos en buena ley.  
Con el tiempo deja de decir tenés que y lo cambia por un me parece, se da cuenta que nos crecieron alas; y si nos equivocamos nos palmea en la espalda mientras dice no importa, el que pierde gana dos veces, la próxima será mejor. El que parece que no se da cuenta de nada, pero antes de despedirse te susurra, casi un secreto, contá conmigo


En fin, los que tenemos uno, sabemos de qué estoy hablando.

LB

miércoles, 11 de junio de 2014

Inacabado

Hoy, 11 de junio de 2014, cuando nuestros relojes marquen las 23:40 de este huso horario, se cumplirán mis 57 años ininterrumpidos de esta vida, mi vida en este planeta. Simultáneamente o un segundo después, se iniciará el tercer año de mi séptimo ciclo.
Horas, minutos, segundos, tiempo y espacio creado por nosotros para medir, sutil paradoja, nuestra supervivencia eterna. En esta escuela las cosas las hemos hecho así.
Todo efecto tiene una causa, todo cambia, todo tiene un ritmo, todo tiene su par de opuestos, todo vibra, todo hace espejo con su correspondencia, todo es mental. Lo enseñaban los herméticos que ya abren sus puertas para todo aquel que quiera oír...
Aprendo mucho. Nunca pierdo. Siempre  gano. Me extravío muchas veces y me reencuentro otras tantas un poco diferente. Me he juzgado a veces con negligencia y otras, las más, he abusado de mi severidad en cada autojuicio emitido. Trato desde lo profundo del ser seguir los pasos de mi Ser que sí conoce bien la ley del Amor que mi humanidad desfigura,  no he dejado ni dejaré de intentarlo, ni siquiera ante los numerosos fracasos aparentes.
Sé que el mundo puede cambiar. Para que eso sea posible necesita que nuestras individualidades cambien. Sé que no hay carros triunfales y los que así se dan en llamar son solo formas de esclavitud llevando los corderos, mansos y por propia voluntad, al mismísimo matadero.
Sé que para que cambien nuestras individualidades debemos modificar nuestra educación, a tal punto, que nos permita abandonar lo que enseñamos y aprendemos que rayando en lo absurdo, sin notarlo, seguimos el mismo sendero que nos ha conducido hasta aquí, una y otra vez, sin detenernos a mirar el tendal que dejamos. Nos preguntamos hasta el cansancio por qué todo sale mal si hacemos las cosas bien, ¿Bien?
Sé que nos es fácil enseñar a las personas que nos rodean a pensar por sí mismas porque no les damos los elementos para que puedan hacerlo, porque las más de las veces no los tenemos. Debemos reinventarnos. Es claro el concepto, no lo hemos aprendido y los que saben no se arriesgan. No es fácil dominar a las gentes que piensan; que razonan; que ven con su mirada particular; que no quieren ser determinados en ningún régimen; que solo cuestionan en base a sus conocimientos, deficientes pero válidos,  y no sobre sus prejuicios; que conocen el respeto y lo aplican; que viven de acuerdo a sus códigos; que como todo cambia, también cambian ellos.
Ambición y pre-juicios, pésima combinación.
Sé que hay guerras y muerte y destrucción. Sé que la Tierra está cansada y en su agotamiento se rebela. Sin embargo, nadie hace alusión alguna al vaciamiento de sus entrañas que emerge sobre su faz contaminándola. Sus rebeliones son actos de supervivencia. Deberíamos saberlo, ni siquiera de venganza, la tierra no sabe de eso.
Hoy, con amor, agradezco, en primer lugar a mi cuerpo, que como la tierra, soporta estoicamente mis contradicciones mentales, anímicas, emocionales, y me acompaña, sobrellevándome. Buen amigo y compañero increíble, que sabe que conmigo no tendrá paz hasta que esto acabe, y resiste, y se aviva a cada uno de mis deseos. Tal vez es en él donde más se detecta el paso de este tiempo ficticio. Los cabellos que se destiñen, la piel que ya no es tan tersa, los huesos que necesitan precalentar para enfrentar la jornada porque ya no hay suficiente lubricante y sí más peso que soportar. Pero él no me abandonará hasta que no haya cumplido mi tarea.
Eso puede producirse en cualquier momento, lo que quede pendiente entonces habrá sido vanidad, error de elección. Nada más.        O solo un buen motivo para regresar.
Agradezco a todos mis maestros, cada cual en lo suyo, a vos, que sos parte de este grupo innumerable que yo reduzco a Uno y solo por convención hablo en plural; también a los que creen no saber de mi existencia, de seguro forman parte de mi aprendizaje. Espero en cada caso haberlo retribuido debidamente.

Vivimos una época de grandes cambios. En apariencia más veloces que nuestra mente... No nos engañemos, hemos aprendido buenas y malas cosas, una de ellas, son los límites.
Vivimos persiguiendo cosas que no necesitamos que ni siquiera podemos disfrutar.
Tarde me di cuenta que ese no es el plan, todavía me olvido a veces y me dejo tragar por la vorágine.
El conocimiento sin la acción no tiene resultados, solo es vana palabrería.




Como dije, sé que continuaré por estos lares un rato más. No sé cuánto y no me importa. Deseo profundamente que cuando me vaya haya fiesta, y buen vino, y buena música; solo por respeto no prohíbo el llanto, pero si se evita, mejor. Al fin y al cabo es mi fiesta de graduación y esto no es triste.            También es la de ustedes.


LB

jueves, 5 de diciembre de 2013

Cuatro de diciembre

La casa es un chubasco de pétalos de flores
              de hojas secas
                  de ramitas agonizantes
El viento arrecia
      empuja ventanas
       golpetea puertas

Las gotas de lluvia crepitan sobre las moléculas de aire ardiente
que nos quito el aliento hasta hace unos momentos
El aroma de la tierra reseca  se humedece poco a poco
El follaje se yergue sobre el fustigar del viento ansioso de beber

Los rayos que destellan
        el trueno que aturde
                                   la explosión















Negro  el cielo     cae sobre nosotros en gotas transparentes
La oscuridad llena los resquicios a tropezones entre refusilos y estruendos
Apenas unos momentos
                           Pequeños
                          Violentos
                        Aliviadores



                       Ahora de nuevo el sol

                                   y el agobio


                                                     Liliana Bianco

miércoles, 12 de junio de 2013

ORACION

"No desprecio ninguno de los momentos que he vivido hasta ahora. Los que me trajeron a este instante. Doy Gracias por todos ellos.
Y a partir de este que acaba de suceder, derrocharé Amor por todos los rincones del universo. Porque quiero una vida mejor para todos, más plena, más intensa, más profunda.
Que la imagen de la otredad no me engañe, que la ilusión no me nuble, que tenga siempre presente que lo que te hago a tí, a mí misma me lo hago, y a todos, y al Todo. Porque somos Uno en esencia." (LB)

(Imagen: de "El origen de todas las cosas" de Julia O. Bianco)
Hoy, 11 de junio de 2013, cuando nuestros relojes marquen las 23:40 de este huso horario, se cumplirán mis 56 años de esta vida en este planeta. Simultáneamente, un segundo después tal vez, se iniciará el segundo año de mi séptimo ciclo.
Horas, minutos segundos, tiempo y espacio creado por nosotros para medir, sutil paradoja, nuestra supervivencia eterna. En esta escuela las cosas las hemos hecho así.
Todo cambia, todo tiene un ritmo, todo tiene su par de opuestos, todo vibra, todo hace espejo con su correspondencia, todo es mental. Lo enseñaban los herméticos que ya abren sus puertas para todo aquel que quiera oir...
He aprendido mucho; he perdido,… No, no es cierto, siempre he ganado; me he extraviado muchas veces y me he reencontrado otras tantas un poco diferente, me he juzgado con negligencia y abusado de mi severidad en cada juicio emitido. Y trato desde lo profundo del ser seguir los pasos de mi Ser, quien conoce bien la ley del Amor que mi humanidad desfigura, y sigo tratando sin dejar de intentarlo a pesar de los numerosos fracasos aparentes.
Agradezco a todos mis maestros, cada cual en lo suyo, a vos que sos parte de este grupo innumerable y a los que creen no saber de mi existencia ya que  seguro colaboraron en mi aprendizaje. Espero en cada caso haberlo retribuido debidamente.
Sé que el mundo puede cambiar pero necesita que nuestras individuales cambien. Sé que no hay carros triunfales y que de haberlos son solo carros de esclavitud llevando detrás a los corderos, mansos,  al mismísimo matadero.
Sé que para que cambien nuestras individuales debemos modificar nuestra educación, nuestra manera de pensar,  al punto que nos permita abandonar lo que enseñamos y aprendemos, que raya en lo absurdo sin que lo notemos, y nos lleva a seguir una y otra vez el mismo sendero que nos ha conducido hasta aquí sin detenernos a mirar el tendal que dejamos. Y preguntándonos hasta el cansancio porque todo sale mal si hacemos las cosas bien.
Sé que nos es fácil aprender y enseñar a otros a pensar por sí mismos porque no les damos los elementos para que puedan hacerlo, porque las más de las veces no los tenemos nosotros y debemos reinventarnos. Y es claro el concepto, no lo hemos aprendido y los que saben algo de esto no se arriesgan porque no es fácil dominar a las gentes que piensan, que razonan, que ven, que no quieren ser determinados en ningún régimen, que solo cuestionan en base a sus conocimientos y no de oídas o en base a sus prejuicios, que conocen el respeto y lo aplican, que viven de acuerdo a sus códigos, que como todo cambia, también cambian ellos.
Ambición y Prejuicios, pésima combinación.
Sé que hay guerras, y muerte y destrucción, sé que la Tierra está cansada y en su agotamiento se rebela, pero nadie hace alusión alguna al vaciamiento de sus entrañas que emerge sobre su faz contaminándola. Sus rebeliones son actos de supervivencia. Deberíamos saberlo, ni siquiera de venganza. La tierra no sabe de eso.
Hoy, con amor, agradezco también a mi cuerpo, que como la tierra, soporta estoicamente mis contradicciones mentales, anímicas y emocionales y me acompaña sobrellevándome. Buen amigo y compañero increíble que sabe que conmigo no tendrá paz hasta que esto acabe, y resiste, y se aviva a cada uno de mis deseos. Tal vez es en él dónde más se detecta el paso de este tiempo ficticio. Los cabellos que se destinen, la piel que ya no es tan tersa, los huesos que necesitan precalentar para enfrentar la jornada porque ya no hay tanto lubricante y sí más peso que soportar. Pero él no me abandonará hasta que no haya cumplido mi tarea.
Eso puede producirse en cualquier momento, lo que quede pendiente entonces habrá sido vanidad, error de elección. Nada más.
Vivimos una época de grandes cambios. En apariencia más veloces que nuestra mente... No nos engañemos, hemos aprendido buenas y malas cosas, una de ellas es el ponernos límites, sobre todo a la mente.
Vivimos persiguiendo cosas que no necesitamos que ni siquiera podemos disfrutar.
En el momento justo me di cuenta que ese no es el plan. Todavía  me olvido a veces y me dejo tragar por la vorágine.
El conocimiento sin la acción no tiene resultados, es vana palabrería.

Sé que continuaré por estos lares aun un rato. No sé cuánto y no me importa. Y sepan que cuando me vaya habrá fiesta, y buen vino, y buena música, y que solo por respeto no prohíbo el llanto, pero si pueden evitarlo mejor. Al fin y al cabo es mi fiesta de graduación y esto no es triste para nada ni para nadie. (LB)

viernes, 21 de diciembre de 2012

domingo, 21 de octubre de 2012

GRACIAS ANAHI!

Por el primer latido en el vientre; por la copa que se colma independiente de nuestros deseos, alimentada por ellos que transitan los recorridos de la sangre; por el paso pesado; por el pujar valiente de la primera separación.
Por las noches cansadas de ojos apenas cerrados y oídos atentos; por la incertidumbre al primer llanto diferente, constante, en una hora desacostumbrada; por el desparramo de la primer papilla comida por su mano;  por el derroche constante de hallazgos en la exploración de su universo; por el segundo patético que nos invade al verlo expuesto a los peligros cotidianos. Por cada cumpleaños que engrosa su ámbito disminuyendo el nuestro.

Luego la escuela, el barrio, el mundo… Una no quiere que sufran, pero el dolor de crecer es inevitable como es inevitable su alegría. Y en esta confusión de sensaciones un día deciden que ya preguntaron suficiente, que ya saben lo que tienen que saber, que ya son grandes y que pueden enfrentarse a todo por su propia cuenta. Nosotras ya sabemos que nunca, nunca se sabe todo lo que hay que saber. Lo que vamos aprendiendo con ellos es que a cierta hora deben soltar nuestra mano y aprender por sí mismos. Su dolor nos parte el corazón, nos destruye el cerebro, nos pone en coma cuatro, pero hacemos uso de una audacia incomprensible que a ellos les hace pensar que no los comprendemos; y el llanto que nos desarma y queremos redimir con palabras de aliento que ellos no pueden entender, y entonces nosotras somos para ellos las que no entienden nada… Nosotras ya sabemos y seguimos aprendiendo que todo pasa, nosotras también.

Poco nos importa la meta que alcanzan. Los miramos a los  ojos, hurgamos en ellos en busca del  brillo de una chispa de felicidad y deseamos con todo nuestro ser que esa chispa se convierta en sol que ilumine toda su existencia…
Por los hijos, por las madres, por las que hacen propios los ajenos… después de todo, todos son prestados, por un ratito apenas, nada más que un ratito que nos pasa  veloz, sin darnos tiempo…

Por los hijos, sí por los hijos que materializan este don de ser madre, que esconden el secreto generador de vida; por las mujeres todas que desde que nacen  luchan por la vida y brindan a la muerte su inexistencia.

Con la copa rebosante de amor, brindo hoy y cada uno de mis días, por todas las madres, por todos los hijos, por todos los hombres, por todos nosotros que hacemos posible el milagro. LB

lunes, 5 de marzo de 2012


Todas las flores del desierto están cerca de la luz.

Todas las mujeres bellas son las que yo he visto, las que andan por la calle con abrigos largos y minifaldas, las que huelen a limpio y sonríen cuando las miran. Sin medidas perfectas, sin tacones de vértigo.
Las mujeres más bellas esperan el autobús de mi barrio o se compran bolsos en tiendas de saldo. Se pintan los ojos como les gusta y los labios de carmín de chino.

Las flores del desierto son las mujeres que tienen sonrisas en los ojos, que te acarician las manos cuando estás triste, que pierden las llaves al fondo del abrigo, las que cenan pizza en grupos de amigos y lloran sólo con unos pocos, las que se lavan el pelo y lo secan al viento.

Las bellezas reales son las que toman cerveza y no miden cuántas patatas han comido, las que se sientan en bancos del parque con bolsas de pipas, las que acarician con ternura a los perros que se acercan a olerlas. Las preciosas damas de chándal de domingo.
Las que huelen a mora y a caramelos de regaliz.

Las mujeres hermosas no salen en revistas, las ojean en el médico, y esperan al novio, ilusionadas, con vestidos de fresas. Y se ríen libres de los chistes de la tele, y se tragan el fútbol a cambio de un beso.

Las mujeres normales derrochan belleza, no glamour, desgastan las sonrisas mirando a los ojos, y cruzan las piernas y arquean la espalda. Salen en las fotos rodeadas de gente sin retoques, riéndose a carcajadas, abrazando a los suyos con la felicidad embotellada de los grandes grupos.

Las mujeres normales son las auténticas bellezas, sin gomas ni lápices.
Las flores del desierto son las que están a tu lado. 
Las que te aman y las que amamos. 
Sólo hay que saber mirar más allá del tipazo, de los ojazos, de las piernas torneadas, de los pechos de vértigo.
Efímeros adornos, vestigios del tiempo, enemigos de la forma y enemigos del alma.
Vértigo de divas y llanto de princesas.

La verdadera belleza está en las arrugas de la felicidad.
EL  ROSTRO ES EL EMPORIO DE LAS ARRUGAS, PERO CADA UNA ES LA MARCA DE HABER VIVIDO A PLENO..

Mario Vargas Llosa. Premio Nobel de Literatura.

viernes, 23 de diciembre de 2011

¡MUCHAS FELICIDADES!

LUZ, de todos los colores;

PAZ, en tu cuerpo, en tu alma, en tu corazón, en tu vida entera;

AMOR, en todos los niveles que vos quieras;

ALEGRIA, en cada microsegundo de tu existencia;

PROSPERIDAD, en todos los órdenes que vos pretendas;

ÉXITOS, en todo lo que emprendas,

SABIDURIA, para saber qué desear,
para comprender todo lo que tienes y mereces,
para saber qué recordar y qué olvidar,
para reconocer los errores y aprender de ellos,
...,
y para descubrir que nada es casualidad;

 Y TODO LO QUE DESEAS PARA ESTE AÑO QUE YA LLEGA,  

QUE LO TENGAS Y EN ABUNDANCIA,

Liliana