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miércoles, 11 de enero de 2012

MUJERES

Palabras de Santiago Gamboa, escritor colombiano.
“Las mujeres de mi generación son las mejores. Y punto. 
Hoy tienen cincuenta y pico, y son bellas, muy bellas, pero también serenas, comprensivas, sensatas, y sobre todo, endiabladamente seductoras, esto a pesar de sus incipientes patas de gallo o de esa afectuosa celulitis que capitanea a algunas sus muslos, pero que las hace tan humanas, tan reales.
Hermosamente reales.
Casi todas, hoy, están casadas o divorciadas, o divorciadas y vueltas a casar, con la idea de no equivocarse en el segundo intento, que a veces es un modo de acercarse al tercero, y al cuarto intento. 
Qué importa...

Otras, aunque pocas, mantienen una pertinaz soltería y la protegen como ciudad sitiada que, de cualquier modo, cada tanto abre sus puertas a algún visitante.

Nacidas bajo la era de Acuario, con el influjo de la música de Los Beatles, de Bob Dylan.... Herederas de la "revolución sexual" de la década de los 60 y de las corrientes feministas que, sin embargo, recibieron pasadas por varios filtros, ellas supieron combinar libertad con coquetería, emancipación con pasión, reivindicación con seducción.
Jamás vieron en el hombre a un enemigo a pesar que le cantaron unas cuantas verdades, pues comprendieron que emanciparse era algo más que poner al hombre a trapear el baño o a cambiar el rollo de papel higiénico cuando este, 
trágicamente, se acaba.

Son maravillosas y tienen estilo, aún cuando nos hacen sufrir, cuando nos engañan o nos dejan.
Usaron faldas hindúes a los 18 años, se cubrieron consuéter de lana y perdieron su parecido con María, la virgen, en una noche loca de viernes o sábado después de bailar.

Hablan con pasión de política y quisieran cambiar el mundo. Aquí hay algunas razones de por qué una mujer de más de 50 nunca te va a despertar en la mitad de la noche para preguntarte.... "Qué estás pensando?" No le interesa lo que estás pensando.
Si una mujer de más de 50 no quiere mirar un partido de fútbol, ella no da vueltas alrededor tuyo.Se pone a hacer algo que ella quiere hacer y generalmente es algo mucho más interesante.Esa mujer  se conoce lo suficiente como para estar segura de sí misma, de lo que quiere, y de con quién lo quiere.
Son muy pocas las mujeres  a las que les importa lo que tú pienses de lo que ella hace. 
Tiene cubierta su cuota de relaciones "importantes" y "compromisos".

Son generalmente generosas en alabanzas.
Tienen suficiente seguridad en sí mismas. 

Las mujeres se vuelven psíquicas a medida que pasa el tiempo. 
No necesitas confesar tus pecados, ellas siempre lo saben. 
Son honestas y directas. Te dicen directamente que eres un imbécil si es lo que sienten sobre ti.
Tenemos muchas cosas buenas que decir de las mujeres de más de 50 y por múltiples razones.
Lamentablemente no es recíproco.

Por cada impactante mujer de estas, inteligente, divertida y sexy hay un hombre con casi o más de 50... pelón, gordo, barrigón haciéndose el gracioso con una chica de 20 años y haciendo el completo ridículo."

¡¡Señoras... les pido perdón por ellos...!!!

domingo, 9 de octubre de 2011

La guerra y la paz

Disfruto de mi casa cerrada y en silencio.  Llora mi corazón cuando la turba exaltada llena de voces los aposentos clamando por el despertar del planeta rojo.
Ya no son de gran impedimento los cien cerrojos y los ciento cincuenta  hierros que protegen el ingreso. Me estoy poniendo viejo y, hoy por hoy, ésto no impresiona a nadie. Para ver el futuro, el rostro de Patulsius se ha montado unos cristales enmarcados en carey. Clusivius no los necesita, su memoria fue elaborada con un material inalterable, está y estará intacta por los siglos y los siglos de la eternidad.
Se me pianta a veces la nostalgia como pequeñas gotas de rocío. Fontus es un hijo agradecido y respetuoso de sus padres. Juluma hizo un buen trabajo, hay que reconocérselo.
Contener el recuerdo de todas las cosas no siempre es saludable. Hace añorar los buenos tiempos, cuando mi humanidad sobresalía a la plus valía que la gratitud de Saturno me otorgara.
Soy el fruto de la unión de los cielos con el centro de la tierra, lo que no es poco. Titán ateniense de la primera hora. Curiosamente en Atenas nadie me recuerda. Será porque un día me fui para no volver, será porque ellos solo se aferran más a lo que piensan que a lo que viven, sea por lo que sea, así es. Hesíodo y Homero están de acuerdo en algo: ambos me ignoran. Virgilio truca mi nombre y mi procedencia: ¡Allá él!  A ninguno les guardo rencor. En aquel entonces nada se sabía del mundo cibernético. La internet vino después.
No soy ni quiero volverme un viejo resentido. Además, de más está la queja: los lacianos me adoran, soy su héroe nacional y no es para menos: a mi pequeña Janícula se la llama hoy la Ciudad Eterna; no inventé los bancos pero sí su materia prima, no soy juez ni abogado pero elaboré sus leyes; no tengo huerto, pero enseñé a mis gentes el arte de surcar la tierra y preñarla, para llenar con sus frutos sus pancitas y las pancitas de sus hijos.
Tengo la llave de todas las puertas y mi bastón de mando obliga al destino a los buenos finales, a los finales felices, como los de los cuentos de hadas. Mis adeptos así lo creen, así lo saben.  Lleva mi nombre el mes de mi aniversario, y soy el principio de todas las cosas. El orbe entero festeja conmigo cada año transcurrido, cada año por transcurrir. Soy como un dios protector de todos los proyectos…
¡Mi vida es una buena vida, muy buena!, Pero, (siempre hay un pero), para mi mal hay algo en los hombres que no les permite dejarme tranquilo.
Sería, total y plenamente feliz (ellos también, aunque aún no lo sepan o no quieran saber) si nadie, absolutamente nadie, golpeara a las puertas de mi casa, si permanecieran eternamente cerradas.
LB

(Las puertas del templo de Juno solo se abren en tiempos de guerra.)